IMPRESCINDIBLES EN TU RUTA POR MARRUECOS

En tu aventura por Marruecos hay seis experiencias imprescindibles que no deberían faltar:

La verdad que si tuviera que prescindir de alguna de ellas no sabría cual… aunque no tengan nada que ver una con la otra, estas experiencias en conjunto harán que te lleves un poquito del sabor de Marruecos.

Si por circunstancias no te da tiempo y tienes que renunciar a alguna de ellas no te preocupes… ¡seguro que repites para completar la lista!

El amanecer en el desierto

amanecer

Erg Chebbi en Merzouga, es un pedacito del Sahara que quedará para siempre en tu memoria. Un lugar mágico compuesto por dunas doradas que van, a lo largo del día en función del ángulo en el que le inciden los rayos solares, del amarillo al naranja pasando por infinidad de tonalidades.

Pero el desierto no es solo dunas, es una extensión kilométrica salpicada por pequeños pueblos, solitarias acacias y oasis de palmeras que te hace viajar a otro mundo.

El silencio, las estrellas, su energía, lo auténtico de su gente, lo aislado del lugar, la inmensidad, lo árido del paisaje, su extensión, ver un horizonte prácticamente tan lejano como en el mar, el modo de vida de sus habitantes y por supuesto de los nómadas, no sabría decirte que exactamente, pero hay algo en este lugar que hace que se detenga el tiempo y solo importe el aquí y el ahora. Si te tomas aquí el tiempo suficiente entenderás en toda su magnitud el significado de vivir anclado a tierra. 

Una noche en un campamento en las dunas, tras un paseo en dromedario, con el fuego, los tambores y la luna, serán algo para recordar, pero no lo único, porque los paisajes de los que disfrutarás hasta llegar hasta aquí hacen que todas las curvas del mundo (que las hay) merezcan la pena.

Playas de la costa Atlántica

Playa


Un tranquilo paseo por una de las kilométricas playas vírgenes de la costa Atlántica hará que “playa virgen” cobre un nuevo significado en tu mente.

Una noche en un Riad

terraza


Los riads son alojamientos típicos de las medinas de las ciudades. Antiguos palacios recuperados con mucho gusto, como pequeños hoteles con encanto. Son más económicos que los hoteles al uso y con muchísima más historia y carácter.

Estas casas están construidas alrededor de un pequeño patio o jardín y diría que son el origen de lo que en España llamamos casas con patio andaluz. 

Sus terrazas son lugares perfectos para desayunar o para descansar tomando un té y disfrutando del sonido de los pájaros, tras un ajetreado día de patear la medina, como si se tratara de un oasis en la laberíntica, transitada y ajetreada medina. 

Suelen estar regentados por familias, muchos de ellos cuentan con pequeños hammanes y tienen la opción de cenar en ellos. Harán que te sientas como en los cuentos de las mil y una noches.


Un día de compras en la medina

Medina


No va a ser todo tranquilidad, estrellas, paseos y relax… ¡que estamos en Marruecos!  

Patear y perderte en la medina, regatear, que se te acerquen a venderte de todo, entablar conversación con desconocidos, tomar un té en la trastienda… son todo experiencias que no puedes dejar de vivir aquí. 

Relájate, disfrútalo, déjate llevar, ponle precio en tu cabeza a lo que quieras comprar, invierte tiempo en conseguir un precio justo y diviértete interaccionando con los autóctonos, es una parte fundamental del país que tienes que vivir.

La artesanía marroquí es maravillosa: vasijas, joyas, pañuelos y turbantes, chilabas, alfombras, especias, hierbas medicinales y esencias, aceite de argán y rosas, cestas, muebles, cobre, fósiles, minerales, tatuajes de henna… Encontrarás verdaderas joyas y querrás llevártelo todo!

Por supuesto las medinas son lugares perfectos para disfrutar de la gastronomía marroquí. Pero esto merece un capítulo aparte…

La visita a un Hamman

Hamman


El hamman o baño árabe es una experiencia poco menos que celestial para alguien que vaya por primera vez, y si creéis que estoy exagerando me lo contáis a la vuelta.

Dejar que te laven, te froten, te tiren cubos de agua caliente, te masajeen y te mimen es un verdadero placer. Sales más ligero, como si con el guante se hubieran llevado parte de la carga que iba contigo, y la sonrisa y el brillo hacen que compense la inversión de un hamman privado. Totalmente recomendable.

Y si tienes la suerte de que alguien te acompañe a un hamman público… ¡ni lo dudes! Sobre todo si eres mujer. Ver a las mujeres marroquíes desinhibidas, relajadas, en su terreno y lejos de la presencia y mirada de los hombres te hará verlas de una modo completamente diferente. 

Por supuesto se puede ir sin “lazarillo”, hacéroslo vosotros mismos imitando a los que tenéis alrededor, no será lo mismo pero las risas están garantizadas, o bien contratar los servicios del personal del hamman público.


Un paseo por El Atlas

Antiatlas


Cruza el país de norte a sur, su cima más alta tiene más de 4000 m y la carretera lo cruza a más de 2000 m. No te queda otra que atravesar el Atlas si quieres llegar al desierto, así que aprovecha la oportunidad, haz un alto en el camino, bájate del coche, estira las piernas que te lo agradecerán, cálzate las botas y date un paseo. 

Elije el valle que quieras del Atlas o el anti-Atlas y haz un viaje por el espacio. Supongo que tendremos que dar gracias al cine pero seguro que no dista mucho de la realidad, sentirás que estás en la luna, marte o júpiter.

Si tienes más tiempo y te va el monte hay valles perdidos y pueblos aislados que merece la pena invertir uno o dos días en visitar. 

 

Haz tu lista de imprescindibles, elije los lugares que quieres visitar, dinos los días de los que dispones y ¡diseñamos la ruta juntos!
 

Riad