TÁNGER

Desde hace más de 2500 años esta ciudad ha visto pasar a fenicios, romanos, visigodos, árabes, portugueses, británicos y españoles y todos han dejado su huella en ella. Su enorme atractivo es no poder clasificarla ni como africana ni como europea, y a pesar de todo marroquí.

La Medina de Tanger no ha perdido el encanto original pese a haber sido modificada por la gran influencia europea durante los últimos 140 años, en particular por la construcción de numerosa viviendas para diplomáticos y personal europeo. Tiene el encanto de las medinas árabes y algunas zonas de murallas con torres circulares de origen portugués.

Una de las atracciones turísticas más populares de los alrededores de esta ciudad es la Cuevas de Hércules.  La cueva tiene dos aperturas, uno hacia la tierra y otra hacia el mar, conocida como "El Mapa de África". Se cree que los fenicios crearon esta apertura que vista, desde el mar, tiene la forma del continente africano. La cueva es producto de la erosión del viento y del mar, aunque también ha sido utilizado por la extracción de piedras de las paredes, para molinos, expandiendo la gruta considerablemente.

Que ver y hacer en Tánger

La visita de Tánger puede comenzar en la zona histórica, a orillas del antiguo puerto donde también encontrarás el moderno puerto deportivo.

La ciudad está claramente limitada en dos zonas, la medina con su kasbah, y la ciudad nueva.

Ciudad Nueva

En el Boulevard Pasteur, avenida principal, encontraras el antiguo barrio francés y posteriormente el nuevo barrio español.

En este recorrido se encuentran instituciones como el Instituto Cervantes, colegios españoles, como el Ramón y Cajal, y el Consulado español en uno de los más grandes y lujosos recintos de la ciudad.
Según avanzas por esta avenida, llegarás a las zonas británica y norteamericana, donde encontrarás numerosas villas.

Kasbah de Tánger 

Es la parte con más interés turístico. Antiguo recinto amurallado en lo alto de una de las colinas de la ciudad, ahora es un entramado de callejuelas, algunos de cuyos edificios albergan pequeños y encantadores hoteles y riads de propietarios europeos.

No puedes perderte: El  mirador del antiguo puerto de Tánger y el museo de la Kasbah, antiguo palacio de un sultán, y también residencia de los gobernadores portugueses y británicos.

Medina de Tánger

La entrada principal es la plaza del 9 de abril. 
La curiosa iglesia anglicana de St Andrews, combina un edificio de arquitectura musulmana con iconografía cristiana e incluso algún elemento de la religión hebrea.
Grand Hotel Ville de France, recientemente reformado, donde en su tiempo se alojó el pintor francés Delacroix y más tarde, Matisse, el famoso impresionista francés que vivió en Tánger, y donde plasmó varias de sus más famosas obras. Vale la pena subir a su terraza desde donde tienes bonitas vistas panorámicas de la medina.
En tu paseo por la parte baja de la medina irás por calles de cierta amplitud y recorrerás los tradicionales zocos donde abundan las tiendas de ropa y souvenirs, lo que te muestra que Tánger es una ciudad bastante turística.
Eso sí, en la medina de Tánger no esperes encontrar el exotismo de otras medinas de Marruecos, como la de Chefchaouen, o la autenticidad de la de Tetuán.
En la medina también verás el antiguo barrio italiano, con edificios y rincones que en cierto modo te pueden recordar a Nápoles.
La otra vertiente de la ciudad que debes ver en tu visita se plasma en el entorno de la enorme playa de Tánger de cinco kilómetros de longitud.
Ahí se está terminando de construir un gran paseo marítimo con zonas de ocio, a la vez que grandes y modernos hoteles de las más afamadas cadenas del mundo.
También es una zona donde, por ser frecuentada por turistas y visitantes extranjeros, te será fácil ver paseando a patrullas de soldados armados en su labor de protección ante posibles atentados terroristas.
Sin duda, Tánger ya empieza a mostrar la imagen de una ciudad muy moderna, en contraste con rincones más ligados a su pasado auge de ciudad internacional, como sus históricos hoteles.
A este respecto, además de en el citado hotel Villa de France, en otros históricos hoteles de Tánger como El Minzah o el hotel Continental también puedes revivir la presencia de ilustres personajes internacionales a través de las fotos en blanco y negro.
O asimismo en el famoso Café Hafa, con sus mesas en terrazas de varios niveles, un gran mirador hacia España, lugar auténtico (pero muy muy concurrido…) para tomarte un té a la menta. Este ahora mítico lugar solía ser frecuentado, entre otros famosos visitantes de Tánger, por el escritor norteamericano Paul Bowles o los Rolling Stones, donde fumaban hachís.

Alrededores de Tánger 

Cabo Espartel

Situado a unos 14 kilómetros al oeste, en el Cabo Espartel podrás disfrutar de las vistas de la costa española junto al faro. Por el camino cruzarás zonas residenciales en frondosos bosques con grandes mansiones.

Grutas de Hércules

Situada a unos 5 km del cabo Espartel y a 14 km al oeste de la ciudad de Tánger. Constituye una de las atracciones turísticas más populares de los alrededores de esta ciudad.

La cueva tiene dos aperturas, uno hacia la tierra y otra hacia el mar, conocida como "El Mapa de África". Se cree que los fenicios crearon esta apertura que vista, desde el mar, tiene la forma del continente africano. La cueva es producto de la erosión del viento y del mar, aunque también ha sido utilizado por la extracción de piedras de las paredes, para molinos, expandiendo la gruta considerablemente.

Su nombre procede, porque según la leyenda, el héroe griego, Heracles pernoctó en esta cueva antes de llevar a cabo su undécimo trabajo en el que debía robar las manzanas del jardín de las Hespérides, que algunos escritores de la antigua Grecia, localizaban cerca de la ciudad de Lixus.