MARRAKECH

Ciudad Imperial. Llamada " La Perla Roja", es un verdadero lugar mágico, lleno de vida, donde se puede disfrutar de una amplia variedad de lugares interesantes para visitar. Su gran plaza central Djemaa el Fna, en el corazón de la medina, declarada Patrimonio Cultural Universal por la UNESCO, es una amalgama de aromas, sonidos y sensaciones irrepetibles.

Desde la plaza sale una densa red de callejuelas que albergan una sucesión ininterrumpida de pequeños bazares dividido en secciones que llevan el nombre del principal tipo de mercancía que se vende en ellos , ej; zapateros , especias, curtidores, herreros etc.

Marrakech

 

Que ver en Marrakech

  • Plaza Djemaa el Fna

  • Palacio Bahía

Construido a finales del siglo XIX, con la intención de ser el palacio más grande de todos los tiempos. Su nombre significa "brillantez". Como en otros edificios del mismo periodo en otros países, se quería capturar la esencia de los estilos islámico y marroquí. Los jardines tienen una extensión de 8.000 m².

Construido por Si Moussa, gran visir del sultán, para su uso personal, este palacio tendría el nombre de una de sus esposas. El harén incluye un gran patio decorado con estanque central y está rodeado de habitaciones, destinadas a sus concubinas.

  • Mezquita Koutobia

Es la mezquita más grande de Marrakech, Marruecos. La mezquita también es conocida por otros nombres, como Jami ‘al-Kutubiyah, la mezquita de Kotoubia, la mezquita de Kutubiya, la mezquita de Kutubiyyin y la mezquita de los libreros. Está situado en el distrito de la medina sudoeste de Marrakech. La mezquita está decorada con ventanas curvas, una franja de cerámica, merlones puntiagudos y arcos decorativos; tiene una gran plaza con jardines, y se ilumina por la noche. El minarete, de 77 metros (253 pies) de altura, incluye una flecha y orbes. Se completó bajo el reinado del califa almohade bereber Yaqub al-Mansour (1184-1199), e inspiró otros edificios como la Giralda de Sevilla y la Torre Hassan de Rabat.

  • Jardines de Majorelle

Fue diseñado por el artista expatriado francés Jacques Majorelle en 1924, durante el periodo colonial en el cual Marruecos estuvo administrado por Francia.

El jardín alberga especies vegetales de los cinco continentes destacando su colección de cactus y de Bougainvillea.
El jardín da cobijo a más de 15 especies de pájaros, que se pueden encontrar solamente en el área del Norte de África.

  • Tumbas Saadies

donde se encuentran los fundadores de la ciudad, Mellah (el antiguo barrio judío),

  • Gueliz

La ciudad moderna con sus formas de vida occidentales.

  • Madraza Ben Yousseff

La Madrasa de Ben Youssef es una madrasa aneja a la Mezquita de Ben Youssef, en Marrakech, Marruecos. Alberga algunos de los más bellos ejemplos de arte y arquitectura de Marruecos.

La madrasa, donde más de 800 estudiantes memorizaban el Corán, fue fundada por el sultán Abou al Hasan en el siglo XIV. Sin embargo, fue totalmente reconstruida por los saadíes, quienes dejaron una mayor muestra de arte y arquitectura en la misma.

En el centro de la madrasa se dispone un gran patio de abluciones con una alberca central. Los edificios están hechos de madera de cedro con estuco y azulejos de colores.

La sala de rezos posee una de las decoraciones más exuberantes del conjunto, usando piñas y palmeras para la decoración del mihrab.

En toda la madrasa hay numerosas inscripciones en estuco y azulejos, de las cuales la más común es el basmala.

El museo de Marrakech, situado junto a la madrasa de Ben Youssef, es un magnífico palacio construido en una parcela de 2.108 m², dotado de un patio grande y confortable de 709 m², típico del arte morisco, transformado un museo privado y lugar de acogida de actividades culturales.

Se encuentra en el antiguo palacio Mnebbi, que fue construido a finales del siglo XIX por el gran visir del sultán Mulay Mehdi Hassan. El edificio sigue el estilo de la casa marroquí tradicional. Una puerta decorada conduce a un patio abierto, actualmente cubierto por una lona, con alicatados zellij y tres surtidores de mármol en el centro. Desde el patio se accede a las salas de la planta baja y las plantas superioreS.

El palacio fue restaurado y rehabilitado como museo por Omar Benjelloun, que era un gran coleccionista y mecenas marroquí. El Museo de Marrakech está financiado y gestionado por la fundación Omar Benjelloun.

Este museo ha organizado desde 1995 únicamente exposiciones no permanentes de arte contemporáneo o sobre el patrimonio cultural marroquí. En la planta baja se exponen objetos de cobre martillado, armas y joyas bereberes y vestimentas. Son objetos que aún se llevan y se usan en las zonas de montaña.

El salón del primer piso tiene una decoración hispano-morisca y muebles de cedro.

El museo también organiza y acoge manifestaciones diversas, como conciertos, representaciones teatrales y coreográficas, proyecciones de películas, coloquios, jornadas de estudio y talleres.

  • Jardines de Agdal

Los Jardines del Agdal de Marrakech están ubicados al sur del Palacio Real y datan del siglo XII, aunque el diseño actual es del siglo XIX. Tienen 4,5 km cuadrados y están enteramente plantados con frutales y olivos. Por todo el terreno corren canales subterráneos que traen agua del Alto Atlas. Conserva las ruinas de un palacio saadí y dos inmensos estanques de la época almohade. Los sultanes lo usaron durante ocho siglos para recibir a grandes dignatarios.

Esta casa se sitúa en la medina de Marrakech y consta de dos plantas y siete salas en la que se hace un precioso recorrido por toda la geografía marroquí desde el punto de vista del arte tradicional.

Puñales, joyas, todo tipo de artesanía, adornos, tapices hechos a mano, utensilios de cocina, recipientes, cinturones, bolsos, armas… todo un compendio del arte rural marroquí y que a día de hoy comienza a abrir fronteras en búsqueda de nuevas formas de expresión de otros países africanos.

La colección actual se centra principalmente en dos puntos fundamentales, el Valle del Souss y el Sáhara. Las piezas que se exhiben dan a conocer la herencia cultural de aquellas zonas, ofreciendo no sólo su vida cotidiana sino sus expresiones artísticas, teatrales, etc… Sin ir más lejos contiene también trajes típicos, instrumentos musicales y todo tipo de antigüedades.

  • Jardín Secreto

Se trata de dos hermosos jardines en dos Riads magníficamente restaurados. La vegetación está cuidada al extremo y se compone de varias especies de árboles frutales, olivos, palmeras, cepas, arbustos de romero, lavanda, jazmines etc... que te transporta al paraíso y en donde respirar sus aromas es un auténtico placer. Cuenta además con un ingenioso sistema de transporte y canalización de agua por gravedad. Agua que llega desde las montañas del Atlas y le otorga de una singularidad única al conjunto. Cuenta además con bellos rincones para el descanso y un magnifica terraza con servicio de bar y guía.

  • Palacio Badi

El Palacio El Badi de Marrakech fue edificado a finales del siglo XVI por el sultán Saadí Ahmed al-Mansur para celebrar la victoria sobre el ejército portugués en 1578 en la batalla conocida con el nombre de la Batalla de los Tres Reyes. Según los cronistas de la época era la maravilla del mundo musulmán. La construcción de este fastuoso palacio duró de 1578 a 1603 y se utilizaron los materiales más ricos para decorar las 360 habitaciones del complejo principesco. Hoy, no queda más que una inmensa explanada cava de jardines, plantada con naranjos y rodeada de altos muros. En efecto, en 1696, el sultán alauí Moulay Ismail tomó sus riquezas para construir la ciudad imperial de Meknes. Los planos de esta joya del arte islámico estuvo influenciado por los de la Alhambra de Granada.

  • Jardines de la Menara

Los Jardines de la Menara (en árabe, حدائق المنارة) están situados al oeste de Marrakech, Marruecos, a las puertas de los Montes Atlas. Fueron construidos en el siglo XII (c. 1130) por el califa almohade Abd al-Mumin.

El nombre de menara deriva de la pequeña pirámide verde (menzeh) del tejado del pabellón. Este pabellón se construyó durante la dinastía Saadi en el siglo XVI y renovado en 1869 por el sultán Abd ar-Rahman ibn Hicham, quien solía hospedarse allí durante el verano.

El pabellón y la dársena están rodeados de huertos y campos de olivos. La intención de la dársena fue regar los jardines y huertos usando un sofisticado sistema de canales subterráneos llamados qanat. La dársena recibe agua gracias a un antiguo sistema hidráulico que la transporta desde las montañas, situadas a 30 kilómetros aproximadamente. 

Que Hacer en Marrakech

  1. Subir al atardecer a una terraza y ver cómo va cambiando la Plaza Jamaa el Fna, saboreando un té con menta, mientras anochece.
  2. Entrar en un hamman tradicional.
  3. Encontrar la Plaza Rahba Kedima en el zoco, también llamada plaza de las especias, llena de puestos de herboristerías, telas, cesterías y especias.
  4. Encontrar el Zoco de los Tintoreros, muy cerca de la fuente Mouassine, en el que todavía podemos encontrar talleres donde se hace el tintado tradicional.
  5. Hacer una visita guiada por la medina
  6. Ver algunas de las fantásticas puertas de la muralla que rodea la medina, como la Puerta Bab Agnaou.
  7. Merendar unos deliciosos dulces árabes en la Patisserie Amandine, una de las mejores cosas que hacer en Marrakech.
  8. Comprar unos cuantos dátiles en algún puesto de comida, están buenísimos.
  9. Recorrer la Plaza de Jamaa el Fna de día y de noche, de las mejores cosas que ver y hacer en Marrakech.
  10. Saborear un buen couscous y un tajine en una terraza
  11. Encontrar La place des Ferblantiers, con tiendas que venden productos hechos de hojalata y otros metales.
  12. Visitar la Qoubba almorávide fundada en 1064, el último testimonio del arte almorávide de Marrakech.
  13. Comprarse una babuchas típicas de Marruecos en el Zoco Smata, el zoco de las babuchas, muy cerca de la Madraza Ben Youssef.
  14. Perderse por las callejuelas llenas de tiendas y puestos del Zoco de Marrakech.
  15. Encontrar el Souk Foudouq Ouarzazi, uno de los zocos más conocidos de la medina construido en un foundouk, un alojamiento para las caravanas del desierto.
  16. Recuperar fuerzas tomando un zumo de naranja natural en la plaza Jemaa el Fna.
  17. Dar un paseo de día por el Mellah, el antiguo barrio judío
  18. Ir a la estación de Marrakech, aunque no tengamos que coger ningún tren, vale la pena sólo por ver su arquitectura.
  19. Visitar el cementerio judío en el centro de Marrakech.
  20. Comer comida tradicional y barata en uno de los locales con terraza y vistas a la plaza de Jamaa el Fna
  21. Comprar una lámpara tradicional marroquí o un juego de té, obsequios perfectos para cualquier amigo o familiar.
  22. Ver un espectáculo de la danza del vientre mientras
  23. -    Entrar en una tienda de especias y simplemente…oler.